Jaque Mate: los breves cuentos de Oswaldo Estrada
Cortocircuitos. Oswaldo Estrada. Intermezzo Tropical, 2025, 143 pp.
En uno de sus poemas más famosos, el poeta peruano Carlos Oquendo de Amat escribió “Tuve miedo y me regresé de la locura”. El poeta reconoce el miedo que lo embarga una vez que llegado, al umbral que divide a los locos de los cuerdos, decide retroceder y plasmar en sus versos una terrible verdad que todo lector, quizás, haya sentido alguna vez: la locura está siempre a un paso. En la película Psicosis de Alfred Hitchcock, Mariam, la actriz principal de esa primera media hora, escapa en su coche luego de haber robado una gran cantidad de dinero del banco donde trabaja. Mientras conduce alejándose de la ciudad, la cámara nos muestra un primer plano de su rostro mientras vemos cómo este parece desencajarse levemente. Son solo unos segundos pero algo ha hecho un cortocircuito dentro de ella. Ha cruzado ese umbral, ha cruzado el miedo y se ha instalado en la locura.
Bajo estos mismos parámetros, el peruano Oswaldo Estrada, nos entrega su última colección de cuentos Cortocircuitos, 36 historias breves, brevísimas, como un chispazo, que narran cómo algunas personas han sobrepasado los límites de la cordura y se han aventurado al lado oscuro de la luna, como cantaba Pink Floyd, quienes, sin duda, habitaron muchas veces ese otro universo. Estrada presenta así historias humanas, no de locos, sino de aquellos que, muchas veces, entienden que su actuar rompe las lógicas de lo racional, de lo esperado, de lo socialmente aceptado. En esas historias, se encuentran la de la profesora que a sus noventa y cuatro años va invirtiendo todo su dinero en arreglarse la dentadura porque ha decidido irse al otro mundo completa (“Muñeca Rota”); o el niño que pide a su madre que le compren unos zapatos caros para poder pedirle a la niña que le gusta que sea su novia, aunque la familia no tenga dinero (“Hush Puppies”); en otra, un hombre decide suicidarse al recibir una trágica notica (“Noche sin fin”); finalmente, a pesar de los años, un padre no deja de celebrar el cumpleaños de su hija ya muerta (“Cumpleaños”).
En cada historia, Estrada demuestra su precisión para contar lo necesario, para, como un breve destello, revelarnos cómo una mujer va a matar a su marido mujeriego, por ejemplo, o porqué un hombre decide viajar tan lejos para reencontrarse con un viejo amor. En sus cuentos, Estrada muestra que la locura no es algo accesorio sino constitutivo de la subjetividad humana. Es el necesario momento de quiebre que necesita la psique para poder adaptarse a una situación que lo supera; es la ruptura que ha superado las herramientas psíquica-sociales que todo sujeto tiene. Cortocircuitos funciona como breves estallidos que, por acumulación, buscan, además, crear la misma sensación en el lector: ¿no estamos dejando atrás la cordura y atravesando el umbral hacia la locura cada vez que leemos un libro? En ese sentido, el cuento “Jaque Mate” es un buen ejemplo del arte poética del libro. En la historia, una loca va por las calles causando desmadres: “Corría de un lado a otro divertida. Se metía a la pileta y se meaba de risa, diciendo lisuras a viva voz, abriéndose la blusa frente a las viejas que salían de misa con sus rosarios y sus biblias” (39). Los vecinos la amenazan con encerrarla, pero ella sigue haciendo de las suyas, divertida, mirándolos a los ojos “desafiante, a ver si por fin los alocaba”. Estrada nos invita a leer desde el umbral-libro estas historias, con miedo, sin miedo, para descubrir que, como decía el gato de Alicia en el país de las maravillas, “Todos estamos locos por aquí. Yo estoy loco; tú también lo estás”.
Carlos Villacorta
Maine, 6 de diciembre de 2025
